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El salto industrial: Los gigantes de los chips ya saben cómo fabricar la computación cuántica del futuro

Hasta hace muy poco, fabricar un cúbit (la unidad mínima de información cuántica) era un proceso artesanal, casi de orfebrería científica. Sin embargo, el pano…

El salto industrial: Los gigantes de los chips ya saben cómo fabricar la computación cuántica del futuro

Hasta hace muy poco, fabricar un cúbit (la unidad mínima de información cuántica) era un proceso artesanal, casi de orfebrería científica. Sin embargo, el panorama ha cambiado radicalmente: la industria de los semiconductores ha descubierto que no necesita reinventar la rueda para entrar en la era cuántica, sino simplemente adaptar sus máquinas actuales.

De la "caligrafía" a la "impresora": El hito de Intel

El gran cambio de paradigma ocurrió cuando Intel, en colaboración con el instituto holandés QuTech, logró fabricar cúbits utilizando los mismos procesos y maquinaria que se emplean para los procesadores de nuestros portátiles o móviles.

Como bien señaló Anne-Marije Zwerver, investigadora de QuTech: "Es como si hubiésemos pasado de escribir con caligrafía a usar una impresora". Este avance permitió a Intel alcanzar un rendimiento del 98%, lo que significa que casi todos los cúbits que salen de la línea de producción funcionan correctamente, un paso vital para el escalado masivo.

GlobalFoundries entra en la carrera

Siguiendo los pasos de Intel, GlobalFoundries (uno de los mayores fabricantes de chips por contrato del mundo) se ha aliado con la startup Quantum Motion para demostrar que la tecnología CMOS —el estándar de la industria de circuitos integrados— es la clave para la computación cuántica universal.

Lo más disruptivo de la estrategia de GlobalFoundries es su enfoque en la eficiencia:

Aprovechamiento de nodos: Están adaptando sus nodos de fabricación de 12 y 22 nm para producir chips cuánticos.

Sin empezar de cero: El objetivo es reconvertir sus plantas actuales sin necesidad de una reestructuración total, lo que reduciría drásticamente los costes y el tiempo de llegada al mercado.

¿Por qué chips semiconductores y no otros?

Existen muchas formas de crear cúbits (superconductores, trampas de iones, átomos neutros), pero los cúbits semiconductores tienen una ventaja competitiva imbatible: se benefician de décadas de experiencia en la fabricación de transistores de silicio.

Al utilizar materiales familiares, como el óxido de silicio, la industria puede escalar de los pocos cúbits actuales a los millones de cúbits que se necesitarán para que un ordenador cuántico sea capaz de corregir sus propios errores y resolver problemas del mundo real.

El reto pendiente

Aunque la fabricación industrial ya es una realidad, el camino no ha terminado. El próximo gran desafío para empresas como Intel y GlobalFoundries es perfeccionar el control del espín de múltiples cúbits simultáneamente. Fabricarlos es el primer paso; controlarlos con precisión absoluta es la frontera final.

Dato curioso: La startup aliada de GlobalFoundries, Quantum Motion, ha abierto recientemente una oficina en San Sebastián (España), situando a la región en el mapa estratégico de esta revolución cuántica que se cocina a fuego rápido.

¿Estamos ante el fin de la era del silicio tradicional o simplemente ante su evolución más radical?